"Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación." Génesis 17.19-20
"Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo." Génesis 21.9-10
"Invoqué en mi angustia a Jehová, y Él me oyó; desde el seno del seol clamé, y mi voz oíste." Jonás 2-2
"Si algo pidiereis en mi nombre (dice Jesús), yo lo haré." Juan 14.14
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Filipenses 4.13
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, ..." Romanos 8.28
La preñez de Sara y el nacimiento de Isaac (hijo de Abraham y de Sara) debieron haber tenido un impacto devastador en Ismael (que tenía trece o catorce años en esos tiempos). Hasta ese entonces, lo habían tratado como el heredero, pero esta llegada posterior, hizo su futuro incierto. Durante la celebración del destete de Isaac, Sara sorprendió a Ismael importunando a su medio hermano. Como resultado Agar e Ismael fueron expulsados de la familia de Abraham.
No puede atribuírsele, a Ismael, la culpa de todo lo que sucedió a lo largo de su vida. Se vio atrapado en un proceso mucho mayor que él mismo. Sin embargo, sus propias acciones demostraron que había decidido ser parte del problema y no parte de la solución. Decidió vivir bajo sus circunstancias y no por encima de ellas (buscando a Dios para que lo auxiliara).
Hay circunstancias que están fuera de nuestras manos (por ejemplo: la herencia), pero existen otras que sí están en nuestras manos (las decisiones que tomamos: resentirnos o buscar la ayuda del Señor).
La raíz del problema es la naturaleza pecaminosa que hemos heredado. Uno puede dominarla parcialmente, por el esfuerzo humano, pero no superarla. En el contexto de la historia, Ismael representa el desorden que causamos cuando no tratamos de cambiar las cosas que podemos cambiar, en nuestro interior (ya que Él nos hace nuevas criaturas). El Dios de la Biblia nos ha ofrecido la solución. No querer dominar la vida, sino buscar de transformarla (encomendándonos a Él). Para esto, debemos poner nuestros ojos en Jesucristo; confiar en que Él perdonará nuestro pasado pecaminoso (de odio y resentimiento); nos ayudará a perdonar a aquellos que nos hayan dañado o defraudado; y nos hará cambiar de actitud hacia Él y hacia los demás.
Dios no se olvidó de Ismael. Aunque no podía ser heredero de Abraham, podría ser padre de una gran nación que gozaría también de grandes bendiciones si lo buscaba y obedecía a Jehová con todo su corazón.
A pesar de las circunstancias, Dios tampoco se olvida de usted!!! Obedézcale y confíe en su plan con todo su corazón!!!
"Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo." Génesis 21.9-10
"Invoqué en mi angustia a Jehová, y Él me oyó; desde el seno del seol clamé, y mi voz oíste." Jonás 2-2
"Si algo pidiereis en mi nombre (dice Jesús), yo lo haré." Juan 14.14
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Filipenses 4.13
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, ..." Romanos 8.28
La preñez de Sara y el nacimiento de Isaac (hijo de Abraham y de Sara) debieron haber tenido un impacto devastador en Ismael (que tenía trece o catorce años en esos tiempos). Hasta ese entonces, lo habían tratado como el heredero, pero esta llegada posterior, hizo su futuro incierto. Durante la celebración del destete de Isaac, Sara sorprendió a Ismael importunando a su medio hermano. Como resultado Agar e Ismael fueron expulsados de la familia de Abraham.
No puede atribuírsele, a Ismael, la culpa de todo lo que sucedió a lo largo de su vida. Se vio atrapado en un proceso mucho mayor que él mismo. Sin embargo, sus propias acciones demostraron que había decidido ser parte del problema y no parte de la solución. Decidió vivir bajo sus circunstancias y no por encima de ellas (buscando a Dios para que lo auxiliara).
Hay circunstancias que están fuera de nuestras manos (por ejemplo: la herencia), pero existen otras que sí están en nuestras manos (las decisiones que tomamos: resentirnos o buscar la ayuda del Señor).
La raíz del problema es la naturaleza pecaminosa que hemos heredado. Uno puede dominarla parcialmente, por el esfuerzo humano, pero no superarla. En el contexto de la historia, Ismael representa el desorden que causamos cuando no tratamos de cambiar las cosas que podemos cambiar, en nuestro interior (ya que Él nos hace nuevas criaturas). El Dios de la Biblia nos ha ofrecido la solución. No querer dominar la vida, sino buscar de transformarla (encomendándonos a Él). Para esto, debemos poner nuestros ojos en Jesucristo; confiar en que Él perdonará nuestro pasado pecaminoso (de odio y resentimiento); nos ayudará a perdonar a aquellos que nos hayan dañado o defraudado; y nos hará cambiar de actitud hacia Él y hacia los demás.
Dios no se olvidó de Ismael. Aunque no podía ser heredero de Abraham, podría ser padre de una gran nación que gozaría también de grandes bendiciones si lo buscaba y obedecía a Jehová con todo su corazón.
A pesar de las circunstancias, Dios tampoco se olvida de usted!!! Obedézcale y confíe en su plan con todo su corazón!!!
